viernes, 29 de octubre de 2010

SAN MIGUEL USPANTÁN: VOLCANCITO ACTIVO EN LA CORDILLERA DE FUEGO DE NUESTRA AMÉRICA

Por Carlos Maldonado

Las obras monumentales del hombre concebidas cual reflejos de progreso y civilización, son muestra insigne de acumulación, pero de pocos.


En nuestro continente, por el momento, la vanguardia la conduce Estados Unidos quien doblegado por la ambición de sus magnates y el poderío del dólar y sus obuses arremetieron contra su pueblo primero para pronto exterminar y confinar a los “intrusos” que muy a pesar de llegar con siglos de antelación eran de color oscuro.

Conquistaron el Oeste y arremetiendo contra el sur pusieron sus ojos, no en sus pueblos sino en sus tesoros.

A México, tras sangrienta guerra, le arrebató más de la mitad de si; la intromisión en sus asuntos domésticos se volvió costumbre a tenor de favorecer sus transnacionales y sus negocios.

Con ese empuje, pagó por negros cazados en tierras africanas para destriparlos en sus algodonales, esclavizó chinos para que se asfixiaran lentamente en sus minas del Pacífico. Creció, creció y creció en riquezas y poder. Esas que eran abonadas con las vidas de sus esclavos y macilentos obreros lo envilecieron y con la prepotencia del amo se lanzó contra nuestros pueblos quienes a lo largo y ancho de nuestra América entendieron su lenguaje de invasiones, depredaciones, esclavitud, golpes de estado, inestabilidad política y social, ocupación, miseria, abandono, racismo y muerte.

Esa tónica de pillaje y segregación se ha sumado a la encomienda ibera que redujo nuestras fuerzas y estrujó nuestro espíritu. 518 años de aplastamiento pero también de resistencia y empuje. Tres mundos, el primero con incipientes vestigios, el segundo, poderoso y cruel pero en ocaso indetenible, el tercero, con el hombre nuevo como pendón.

Si España nos arrebató la libertad, Estados Unidos nos arrancó el corazón.

Nuestro pueblo, americano todo, formado de lo viejo de Europa y lo fresco y lozano de América ha sido reprimido infatigablemente, y ello, por su indómita firmeza. Ni las troncas copias de España, ni las prepotentes del Norte. Pueblo nuevo bañado por la simiente de Castilla en las entrañas morenas de Abya Yala.

Progreso y riqueza el discurso, devastación y despojo la práctica. Ante la resistencia, expulsión y masacre. ¿Podrá culparse a los pueblos de negarse a permitir semejante adelanto?

San Miguel Uspantán, pueblito insertado en la bella geografía ixil del departamento de Quiché en Guatemala, llamada Zona Reina, -por algo será- vive una nueva jornada de incertidumbre. Con la promesa de mejorar la vida, transnacionales bajo el cobijo de “autoridades” centrales y locales desean lamer las migajas que de la mesa de aquellas caerán a cuenta de lubricar asentimientos comunales para aceptar hidroeléctricas en sus accidentes.

Como antecedentes, habremos de decir que las comunidades que comparten bellos parajes alimentados y nutridos por portentosos ríos, de ahí el interés de las compañías, en consulta popular y masiva se declararon contra la instalación de dichos megaproyectos con el lógico argumento de que no solo anegaran sus campos sino que no dejarían beneficios para ellas. Ni siquiera una tarifa eléctrica preferencial. ¿Referencias? Similares engaños en otras comunidades donde ante la protesta genuina a sus desmanes la respuesta ha sido la amenaza, el secuestro y el asesinato. Ante esa contundente réplica comunitaria que no es diferente en muchos casos a los que a lo largo de nuestra América están dando sus pueblos en análogas circunstancias, la alcaldía del lugar, en sendos campos pagados, acusando a los pobladores de renegar “su progreso” pone en duda dichas manifestaciones participativas y populares. Y, para remarcar su argumento, acude a señalar la “ignorancia” y el infantilismo que padecen nuestras gentes desde hace un poco más de 500 años que rebeldes no se han dejado llevar por la sabia España primero y por el culto Imperio después. De ahí, su pobreza.

Para ponerle tapa al pomo a la ingratitud del pueblo, el alcalde acuerpado por una instancia “indígena” que erogando también Q. 17 mil y tantos que cuesta el Campo Pagado, lo que le da mayor credibilidad, afrma en convergencia con Kabawil, en la manipulación que sufren los comunitarios a manos de organizaciones “foráneas”, que las enfrenta a las “generosas” intenciones de transnacionales y personas individuales o jurídicas como ellos, que mas preocupados por bienestares y beneficios para la mayoría, poco les importa las ofertas que les han hecho los consorcios.

Vale rememorar que esos campos fueron testigos de grandes matanzas. Que presenciaron la vuelta a la animalidad del hombre cuando soldados y patrulleros torturaron, violaron y masacraron niños, ancianos, discapacitados, mujeres niñas, jovencitas, solteras, casadas, embarazadas. Que fueron regados y alimentados con sangre y cuerpos; que esa hermosa tierra fue dejada sin risas y cantos, que alberga en sus entrañas huesos, terrores y lágrimas por las “generosas” intenciones de los buitres que proclamaron su noble misión con al Biblia en la mano y en la otra la metralleta, alejar a los “indios” del peligro “comunista”. ¡Es que son como niños! De vez en cuando una buena zurra para que vuelvan al camino. Que sería de ellos sin sus “padres”.

A favor de la paz, por fortuna han cesado los cañones pero las mentes han ido más despacio. Y, hoy de nuevo, tras las generosas intenciones vienen soldados y aviones, aparecen los siniestros en las esquinas, irrumpen de noche, desaparecen los muchachos. Hay ofrecimientos y chantajes; golpizas y amenazas. Los indios son como niños, obligado llevarlos de la mano para que vuelvan al camino. Han escogido al diablo; déjanse encandilar por discursos extranjeros. Al indio con una mano el pan con la otra el fuste.

No obstante, a pesar de coloniales arrebatos, nuestra América despertado ha. Indómita y bravía se lanza a conquistar su futuro. No necesita de padres sino de hermanos, no pretende manos en su testa ni lastimeras miradas; pide hombros para juntarlos con los suyos, manos para estrecharlas, ojos para verse de frente, cuerpos de todos colores para abrazarse y fundirse en una sola.

San Miguel Uspantán, pueblecito enmarcado en las montañas ixiles de tu provincia Guatemala. Eres un volcancito que vuelve a erupcionar. Volcancito de esta cordillera de fuego que atraviesa toda tu geografía, madre América.

¡Cuánta fuerza está acumulando tus entrañas!

Pronto vomitarás lava por todos lados. Desde la soleada California hasta la indomable Arauca.

1 comentario:

Aguitta dijo...

Uspantán en un bello lugar, me encanta. Tiene poesia en su clima y naturaleza. Tiene honor y agridulce su historia. Les dejo un link que les puede interesar sobe quiché: Avisos de Quiché

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