viernes, 24 de octubre de 2008

LA REVOLUCIÓN DEL 20 DE OCTUBRE DE 1944

La Revolución del 20 de Octubre de 1944 fue la respuesta del pueblo de Guatemala a más de setenta años de dictaduras liberales, discriminadoras con pretensiones de modernizar el país, valiéndose de la economía capitalista, pero en manos de los cafetaleros e industriales alemanes y de las compañías bananeras, ferrocarrileras y de la electrificación, pero que continuaba con resabios feudales, por parte de los latifundistas guatemaltecos, para quienes sus trabajadores eran siervos y mantenían en lo laboral el trabajo forzoso no sólo en la agricultura , sino también en el servicio de obras públicas. Sin libertad política, permitiéndose sólo un partido, el oficial. Inexistencia de elecciones libres y exclusión de la mujer quien no tenía derecho al voto. Gobiernos déspotas para con sus conciudadanos, pero serviles vasallos para sus amos, los imperios germánico y estadounidense.

El proceso democrático popular de la Revolución del 20 de Octubre de 1944, tuvo como fuerzas sociales impulsoras al estudiantado de la única Universidad, la estatal, Nacional de Guatemala, ahora con su nominación tricentenaria; de San Carlos de Guatemala, y los de educación secundaria, del Instituto Nacional Central de Varones y de la Escuela Normal, formadora de maestros de educación pública. Y, a los pocos meses de la renuncia del dictador Ubico y deposición del usurpador Federico Ponce Vaides, aquella pequeña burguesía intelectual fraternizó con las clases populares artesanales, campesina y obrera y desde el corto plazo de gobierno de la Junta Revolucionaria de Gobierno y posteriormente durante los sexenios de gobierno de los Presidentes Arévalo y Arbenz, los obreros, los campesinos y los trabajadores en general conquistaron su derecho a la libre organización , y lograron superar el paralelismo sindical, por su unitarismo en dos grandes centrales: la Confederación General de Trabajadores de Guatemala (CGTG) , en la que se afiliaron obreros y trabajadores en general y la Confederación General Campesina (CNC), a la que pertenecían los trabajadores agrícolas. Confederaciones que, en sus relaciones internacionales, hicieron causa común con la Confederación de Trabajadores de la América Latina (CTAL) y rechazaron la propuesta de las centrales estadounidenses AFL y CIO.

La legitimidad del sistema de democracia representativa y participativa que gobernó durante diez años, se comprueba con el resultado de las elecciones libres: el Presidente Juan José Arévalo fue electo con el 85 % de los sufragios y el Presidente Arbenz con el 75%.

Durante esa década, respetándose el principio de no subordinación entre los tres Organismos del Estado, hubo coordinación entre ellos y se garantizó constitucionalmente el derecho del pueblo a la rebelión, si se osare conculcar el principio de alternabilidad en el ejercicio del cargo de Presidente de la República.

En el sexenio1945-1951, administración del Dr. Arévalo, fueron creados el Instituto Guatemalteco de Seguridad, emitido el Código de Trabajo y establecido el Ministerio de Economía y Trabajo, así como su dependencia principal: la Inspección General de Trabajo. Se establecieron la jurisdicción privativa y los tribunales de trabajo y previsión social. Fue creada la Banca Central, cuya misión era la de atender las necesidades esenciales de la población y el desarrollo económico, también el Instituto de Fomento de la Producción, el Departamento de Fomento Cooperativo. Se construyeron las Escuelas Tipo Federación, que innovaron la educación. Se terminó el centralismo administrativo y se otorgó autonomía a las Municipalidades, a la Universidad de San Carlos de Guatemala, al deporte, a la Banca Central, al Instituto de Seguridad Social.

En dicho sexenio, el Gobierno sometió a la empresa United Fruit Company, a las regulaciones del Código del Trabajo e impidió que la Standard Oil of Ohio, con el apoyo del Embajador Richard Patterson, se apoderase de yacimientos de hidrocarburos, contando con la complicidad del Jefe de las Fuerzas Armadas, Coronel Francisco Javier Arana, quien junto con el pro cónsul yanqui fraguaban derrocar al Presidente Arévalo, pero él actuó tan hábilmente que hizo posible que desde la Casa Blanca se ordenase su destitución.

Y el Presidente Arbenz, en sólo tres años, había casi terminado las obras y promesas contenidas en su programa de gobierno: Construcción de la Carretera del Atlántico, para competir con la empresa IRCA, de la UFCO, el Puerto de Santo Tomás, para competir con Puerto Barrios, del que se había adueñado la misma UFCO; la planta Jurún Marinalá, para competir con la Electric Bond & Share, que se había apropiado de la Empresa Eléctrica de Guatemala. Y, ya había, en pocos meses, avanzado acelerada pero debidamente con el programa de Reforma Agraria, que fue asistida financieramente, primero por el banco estatal Crédito Hipotecario Nacional y, en seguida, por el Banco Nacional Agrario. Y, en cumplimiento de las disposiciones del Decreto 900, Ley de Reforma Agraria, expropió las tierras ociosas de la UFCO, de la que eran grandes accionistas el jefe del Departamento de Estado de los EEUU, su hermano, director de la tenebrosa CIA y varios senadores políticamente poderosos, quienes lograron que el Presidente de los Estados Unidos, General Eisenhower autorizase la Operación Guatemala, que con la traición del alto mando del Ejército de Guatemala, derrocaron al Presidente Arbenz.

En fin, esa gesta histórica, la de la Primavera Democrática, es digna de homenaje si no fuese por todo la anteriormente evocado, lo es porque solamente durante la década 1944-1954, el Estado de Guatemala no estuvo sometida a la dependencia de una potencia extranjera, como lo había estado, y ha vuelto a estar, desde 1954. La historia nos revela que desde 1524 hasta 182l, el país fue colonia de España. De 1821 a 1871 estuvo bajo la dependencia de la Gran Bretaña, a la que tuvo que cederle Belice y desde 1871 hasta la fecha --salvo durante los años de 1944-1954-- bajo la bota del Tío Sam.

Para restablecer la soberanía imperante de esa década, la dignidad de las ciudadanas y ciudadanos, así como de las autoridades estatales de entonces y la solidaridad entre las clases populares y la de los servidores públicos de los tres organismos del Estado, para con su pueblo, es que se ha fundado el Frente Popular por la Soberanía, la Dignidad y la Solidaridad en Guatemala (SDS).

Porque como dijo Oliverio Castañeda, “Mientras haya Pueblo, habrá Revolución”.

Alfonso Bauer Paiz
Secretario de Asuntos Políticos
Frente Popular por la Soberanía, la Solidaridad y la Dignidad